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April Issue

It’s all in the details.

Y es que en el punto en el que estoy ahora mismo, me conformo con mi media mandarina.

Publicar esto en San Valentín me parecía muy cliché así que lo publico hoy, 15 de Febrero de 2022.

Puede ser que esté escribiendo esto por culpa de una preocupante obsesión incansable por ver Sexo en Nueva York y por tener un escritorio delante de una ventana a là Carrie Bradshaw. Puede que sea porque hace unas semanas me dieron plantón (por segunda vez) en una cita que esperaba con bastantes ganas y para la que había estado toda una fiesta de cumpleaños sin beber alcohol para “no llegar muy pedo”. Puede que sea porque acabo de escuchar una nota de voz engañosa y suspicious de un tío que hace un mes pensaba que valía mucho la pena. Puede que sea porque hasta hace nada, tres de mis mejores amigas aka mis solteras de oro, ahora estrenan “Mi novio”, la película. Puede que sea porque este año, mi mejor amiga Inés es la primera del grupo en casarse y el otro día me pidió ser testigo.

Llevo años pensando en relatar mis aventuras como soltera de veintitantos. Relatos e historias que sirvan como una especie de guía autoayuda para todas las solteras que estáis por venir, para las solteras contra las que compito por encontrar a alguien decente en esta ciudad, como diversión lectora para mis queridas amigas y porque no, para reflexión y mindfulness si es que da la casualidad de que eres uno de los capullos sobre los que escribo de vez en cuando. 

Temida palabra de mi generación: soltera. Muchas de mis amigas me dicen que “estar soltera es divertido”, “las que tenemos pareja os envidiamos”, “eres libre, tienes tiempo para ti”, “puedes hacer lo que te la gana”. Eso también puedo y quiero hacerlo estando en pareja. ¿O no? 

Y es que en el fondo de los fondos, detrás de esa careta de que “estar bien con una misma es lo más importante para encontrar a alguien” (este comentario es típico de esas amigas que cambian de novio como de bragas), estar soltera, de verdad nos acojona. Hablo en plural porque sé, que al menos en esto, no estoy sola. Porque una cosa es saber estar sola y la otra muy distinta es saber estar soltera. You can be alone but not lonely. O lonely and alone (been there, done that). Or lonely y con alguien (esa es la gente que como mi ex, no saber estar sola). Pero hoy no vengo a hablar de la soledad. Llevo soltera muchos años y desde hace poco ya no estoy lonely. Y muy orgullosa, porque ha sido muy duro. Pero han vueltos las ganas de salir y de conocer…y ahora que me siento preparada…esto de estar soltera me aterra to be honest.

Porque el miedo es el gran enemigo de nuestra generación. Estamos en ese extraño puente entre los locos años 20 (aka los mejores años de tu vida) y la llegada a los no-tan-locos 30. Los temidos f*cking treinta. Esa presión por un último sprint de “juventud”. Wtf. ¡Con 30 años eres joven, joder! Yo soy esa clase de persona que ama cumplir años. Lo celebro a lo grande siempre que puedo y call me flipada pero, mi fiesta de cumpleaños es la farra del año. Este año cumplo 28 y lo celebro por todo lo alto en menos de un mes. Durante años no he visto nunca un número sino una ocasión más por celebrar esta vida tan guay que me ha tocado, pero ahora…veo esta cifra como un countdown a una vida solitaria y terrorífica. Porque el miedo es muy jodido y repito; es el gran enemigo de mi generación. Solteras o en pareja, es estado de pánico constante.

Tememos quedarnos solas. Tememos al rechazo. Tememos que no quiera subir a casa después de una buena cita. Tememos que se nos marquen las estrías y las primeras arrugas. Tememos que no nos escriban en las próximas 2 horas. Tememos quedarnos en “leído” o “visto”. Tememos no tener el culo de @latiaestaqueestatanbuena para cuando llegue verano. Tememos que se encuentre a su ex y decidan darle un second chance. Tememos que odie ir al cine y que sea de los que “no soy nada de ver series”. Tememos que el vestido no nos quede igual que a la de la foto. Tememos salir de fiesta y encontrárnoslo con otra. Tememos ir a cenar y encontrárnoslo con otra. Tememos encontrárnoslo el día que no pensábamos hacerlo. Tememos que se haga demasiadas selfies. Tememos que no sea cariñoso. Tememos que anteponga a sus amigos a todo y que le pueda la farra. Tememos un “te quiero” demasiado rápido pero también al “te quiero” que no llega nunca. Tememos que le huela el aliento y que le suden las manos. Tememos ser más altas que ellos. Tememos que no nos ponga like en la foto que hemos subido para que él pusiera like. Tememos que no nos diga lo guapas que estamos nada más vernos. Tememos que un día deje de sorprendernos. Tememos que use palabras como “sweat equity” y “ROI” en la primera cita. Tememos ir “demasiado arregladas”. Tememos que no quiera hacerlo una noche entre semana. Tememos que salga de fiesta y no conteste a nuestros mensajes. Tememos a lo que son unos chapas y hacen preguntas demasiado profundas. Tememos que piensen que mi amiga está más buena. Tememos que aún viva con sus padres. Tememos que sea bisexual y que ahora también sean competencia los hombres. Tememos que no salude a su ex pero también que tengan super buena relación. Tememos los Domingos sin mimos. Tememos el fin de año porque significa un año más de la misma mierda. Tememos vivir con miedo y aún así, here we are. Cagadas vivas. 

Pero os diré una cosa, lo que mas tememos (y esto solo se aplica a las solteras) es que pase el tiempo y que no hayamos encontrado a alguien válido.  Que en ese futuro tan cercano y con sus miles de posibles escenarios distintos, sigamos estando solas cuando los demás van encontrando a su media naranja. Y es que en el punto en el que estoy ahora mismo (entiendo que puede parecer exagerado viniendo de una persona de casi 28 años), me conformo con mi media mandarina. 

I couldn’t help but wonder ¿WHERE THE F*CK IS HE? Y no hablo de HE as in; el hombre de mi vida. Hablo de un tío decente…con quien pasármelo bien, con quien compartir aficiones y temas de conversación, con quien ir al cine los Domingos, con el que descubrir restaurantes nuevos y que no me juzgue si me pido croquetas como entrante y rigatoni de segundo. Que sea educado y quiera conocer a mis amigas. A quien pueda mandarle notas de voz de 3 minutos contándole mi review de Euphoria, Tinder Swindler y Succession. Que no me haga ghosting, plis. Que nos tenga que perdonar la Virgen de la Almudena, por las cosa’ que hacemos en la cama. Que tenga estilo y que le encante el mío. Que entienda el sentido de humor de Phil Dunphy. Preferiblemente, que sea más alto que yo (que me he comprado muchas tacones este 2021). Que no esté dating a 5 a la vez. Me da igual que no sepa cocinar pero que huela bien, porfi. Que tenga amigos pero sepa vivir sin ellos. Que tenga un buen gusto musical. Que no esté saliendo del armario, si no es mucho pedir. Que no entienda muy bien a qué me dedico exactamente pero que lo respete. Que no siga a media España en Instagram (el red flag del siglo). Que viva solo y que le gusten los animales.

¿Exigente? No. ¡Detallista!

BY GIGI VIVES

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